Somos tus

¡Amigurumis!

Gaby & Mary

 

Gaby

Me llamo Gabriela Strólogo, pero me gusta que me digan Gaby. Nací en Buenos Aires, pero tengo sangre y raíces mendocinas.

Tengo 48 años y un hijo de 30 años… ¡SI! Fui mamá a los 17 y estoy feliz y orgullosa.

Mi abuela Chicha me enseñó a tejer crochet cuando era muy chiquita, a eso de los 5 año y soy parte de una familia de mujeres tejedoras y bordadoras.

Si bien trabajé hasta hace unos años como Administrativa Contable, por temas de salud, me tomé un tiempo para mí y así fue como me re encontré con las agujas.

Así, casi por casualidad, empecé mi emprendimiento como Profesora de Tejido, Bordado, etc… y ahora es mi profesión.

Gracias a esto conocí el hermoso mundo de los Amigurumis, los muñequitos tejidos al crochet, al cual amé desde un principio. Me encontré con gente maravillosa en un grupo de amigurumistas internacionales y como consecuencia conocí el proyecto “Un pulpito para un bebé prematuro” creado por Spruttegruppen de Dinamarca.

Junto a mi compañera de este maravilloso viaje, Mary, lo pudimos traer a la Argentina, en donde cada vez más personas con un corazón enorme se unen a este viaje para poder ayudar a los bebés que llegan antes a este mundo.

Hoy uno la enseñanza también con la solidaridad para y por estos bebés guerreros. ¡¡¡Me llena el alma y el corazón!!! ¡¡¡Vamos por mucho más!!!


 

Mary

Mi nombre es María del Mar pero me conocen más como “Pini”.

Nací en Mendoza hace 37 años y vivo en Buenos Aires desde hace 8.

Me formé como economista y también soy una tejedora apasionada de crochet.

Hace un tiempo atrás descubrí la técnica de los amigurumis … ellos cambiaron mi existencia y me robaron el corazón.

Y como creo mucho en las causalidades de la vida, este mundo mágico de los muñequitos tejidos a crochet me llevó a estar hoy, junto a la genia de Gaby, al frente de este precioso proyecto que es “Abrazos de Pulpitos”.

Conocí la bondad de estos pulpitos sanadores en una etapa sagrada de mi vivir: acababa de convertirme en la feliz mamá de Amanda, mi primer hija.

Y ahora estoy inmersa en esta amorosa labor de ayudar a los seres más vulnerables, los bebitos prematuros, para tratar de que tengan un armonioso comienzo de vida, recibiendo el calor de tantas almas solidarias…Yo las llamo las “hadas madrinas” que en lugar de varitas mágicas tienen agujas de crochet, y crean los más cariñosos amiguitos abrazadores que puedan imaginar… los nuevos compañeros de aventuras de estos pequeños guerreros.